miércoles, 16 de marzo de 2011

Receta Anticrisis de Nochevieja

Muy buenas a todos, ante todo esperar que estéis pasando unas fiestas muy felices (o en familia) y desearos una buena entrada de año. Precisamente para contribuir a ese hecho, me he decidido a escribir esta nueva entrada justo un día antes de tan señalada fecha: “La Cena de Nochevieja”. Como supongo que ninguno de los que estamos aquí somos hijos de herederos de algún jeque árabe ni del dueño del Zara, es de esperar que estemos inmersos en la crisis económica que azota a este nuestro país, ESPAÑA. Pues para eso estoy yo aquí amigos, para intentar ayudaros este 31 de diciembre y proponeros un menú a bajo coste……… vamos fijaros si es bajo que son 0 euros. La receta en cuestión es la siguiente:


“PATO DE ESTANQUE DE PARQUE CON ALMENDRAS REGADAS AL BRANDY”


Ingredientes

-          Una piedra tamaño cabeza de caniche.
-          Un pato de tamaño mediano.
-          100 gr. de almendras peladas.
-          Una copita de brandy.
-          Una latita de aceitunas rellenas de anchoa.
-          2 botellitas de Bacardi Breezer de lima.



Preparación


Lo primero que debemos hacer, es coger una mañanita que haga una temperatura agradable y bien tempranito (sobre las 11 o por ahí) irnos a dar un paseo por nuestra ciudad, tendremos que buscar algún edificio o similar que se encuentre en obras y comenzaremos a merodear los alrededores. Como todos sabemos, en estos lugares siempre vamos a encontrar restos de materiales de la construcción que se esta realizando, pues bien, buscamos un cascote o piedra similar al detallado en nuestra lista de ingredientes. Cuando lo encontremos nos lo guardaremos en un bolsillo de nuestro abrigo y proseguiremos.


El siguiente paso es acercarnos hasta la tienda de chinos más próxima y cuando estemos allí, pedirme a la chinita que nos atiende tan amablemente un frasquito de resina de tronco del Brasil con aroma de salsa de arandanos. Como posiblemente no lo tendrá, se desplazara hasta el almacén a buscarlo, momento que nosotros aprovecharemos para acercarnos a las estanterías para apropiarnos de la lata de aceitunas rellenas de anchoas y de las botellas de Bacardi, que introduciremos en el bolsillo contrario al que tenemos nuestro cascote de obra. Aproximadamente a los 5 minutos, la chinita volverá para decirlo con un tono de decepción que no se encuentra en posesión del frasquito de resina de tronco del Brasil con aroma de salsa de arandanos que le habíamos pedido, a o que nosotros responderemos con una de nuestras mejores sonrisas y estas palabras “no pasa na guapa, venga nos vemos”.


Seguidamente nos desplazaremos hasta el típico parque de ciudad que abunda por toda nuestra geografía española. Para los mas torpes, señalaremos que este tipo de zonas se caracterizan por cuatro aspectos que hacen fácil su localización: un grupo de madres cuarentonas reunidas en torno al carrito del nieto de una de ellas, un grupo de niños dando por culo con los tan navideños petardos explosivos y un grupito de viejos sentados en dos bancos observando a las madres cuarentonas, rajando sobre los niños comentando que ellos con esa edad no eran tan delincuentes y comiendo almendras y por ultimo, un pequeño estanque con  tres (pato arriba pato abajo) patos.


Una vez localizado el lugar, lo primero que haremos será acercarnos al grupito de viejos y decirles que dos calles mas “paya”, una tienda de ultramarinos ha colocado en su puerta una joven rubia con carita de muñeca y cuerpecito de guitarra con una bandeja de degustación de queso suizo, esto hará que ipso facto todos los abuelotes huyan despavoridos a velocidad de mobilete, hecho que aprovecharemos nosotros para recoger del banco en el que se encontraban el ultimo paquetito de almendras que les quedaba por abrir y que guardaremos, en esta ocasión, en un bolsillo de nuestro pantalón. Seguidamente repetiremos la acción pero en esta ocasión con las marías cuarentonas y cambiando a la joven rubia por Jaime Cantizano, la situación también se repetirá como anteriormente y saldrán despavoridas quedando solo en el parque el grupito de niños cafres y nuestra persona. Los niños no nos molestan, es mas los llamaremos mientras nos dirigimos al estanque para que se nos acerquen y mientras que sacamos del bolsillo nuestro cascote de obra les decimos “mira niño, tu padre esto no tiene cojone hacerlo”. Concluyendo estas palabras le endiñaremos a uno de los patos con la piedra justo entre ceja y pico, hecho que el animal no soportara y caerá humillado e inerte a nuestros pies.


Aprovechando la estupefacción de los infantes, cogeremos el cuerpo aun caliente del primo hermano del pato Lucas y aprovechando el bolsillo en el que teníamos nuestro cascote (que ya no nos es útil por lo que podemos dejárselo a los niños de recuerdo) lo introduciremos ahí. Bien provistos de nuestros ingredientes nos dirigiremos a nuestro humilde hogar, no sin antes parar en el tercer piso y timbrar la puerta de Conchi, la vecina solterona borracha con la que toda comunidad de vecinos que se precie cuenta, para pedirle el ultimo culin que le queda de la botella de brandy que se lleva metiendo entre pecho y espalda desde las 8.00 AM de la mañana.


Una vez ya en nuestra humilde morada nos dispondremos a desplumar el pato a pellizcos, no sin antes habernos desecho de la cabeza del animalito para así evitar el consiguiente sentido de culpa por haber sesgado una vida del señor. Una vez hecho esto, lo colocamos en esa bandeja de cristal que nos dejo nuestra madre con las sobras de la cena de nochebuena para que comiéramos el día de navidad después de habernos levantado a las 18.00 PM de la tarde con una resaca de muerte y que aun no lo hemos devuelto, al tiempo que vertimos el paquetito de almendras y rociamos todo ello con el brandy. Seguidamente lo colocamos encima del suelo del salón y aprovechando el calor que desprende el horno crematorio de la funeraria que nos han colocado debajo de casa dejamos que se vaya cocinando nuestra deliciosa a la par que nutritiva receta.


Llegados a este punto, muchos os preguntareis para que carajo queríamos la lata de aceitunas y las dos botellas de Bacardi, pues esta claro, para que la espera de cocción de nuestro pato se haga mas amena llamaremos a Jessica, nuestra vecina soltera, buenorra y a la que el alcohol vuelve tan cariñosa como un oso amoroso, para invitarla a tomarse con nosotros el aperitivo y lo que surja (mas bien lo que surja)


Pues bueno amigos aquí acaba nuestra receta, espero que os haya ayudado y sobre todo que el dinero que nos hemos ahorrado en la elaboración de este plato lo utilicemos en cosas provechosas y que nos hagan más felices.


FELIZ AÑO Y QUE APROVECHE.

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